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Vermut en ChichaLimoná, Barccelona

Historia del vermut: una oda al disfrutar

20 marzo 2018

Hay pocas tradiciones que definan mejor qué es el espíritu mediterráneo. Una de ellas, sin dudas, es el vermut. Ese ratito del fin de semana en el que nos deshacemos del edredón, nos enfundamos unas gafas de sol, y quedamos con aquél que nos hace reir en una terraza. “¿Qué tomarán los señores?” Fácil: vermut y algo para picotear. El tiempo ideal para abrir boca a la comida y, sobre todo, para charlar y hacer la fotosíntesis cual lagarto al sol.

El vermut es el inicio oficial del fin de semana. Pero atención, nosotros reivindicamos el momento vermut más allá de estos dos días de disfrute y relax. Si vermut es sinónimo de desconexión y charlatanería hasta dejarnos sin palabras, ¿por qué no disfrutarlo cuando el cuerpo nos lo pida?

Y como nos gusta escuchar a nuestro cuerpo, hemos decidido dedicarle las tardes de los jueves a este mo-men-ta-zo que es el vermut: un buen vaso de éste vino macerado, unas tapas clásicas y música de fondo mientras quedas con quien a ti más te apetezca (que políticamente correctos que somos). ¡Le damos rienda suelta al #Vermood en los Apaga y vámonos de marzo!

Vermut en ChichaLimoná, Barccelona

Pero, ya puestos y adentrados dentro de la cultura del vermut, ¿quieres saber más de él? ¡Pues sigue leyendo!

¿Cuál es su origen?

Hay que revisar varios libros para determinar que el primer vermut se lo tomaron en la época clásica, en la antigua Grecia, donde mezclar y macerar el vino con especias, drogas y plantas aromáticas era el remedio ideal para curar ciertas enfermedades. Otras teorías dicen que fue Hipócrates, también en la antigua Grecia quién creó esta bebida y la bebieron durante siglos bajo el nombre de vino hipocrático.

Después de la fiesta griega, y pasando por Italia, Bulgaria y otros países mediterráneos, encontramos muchas más referencias de ésta bebida en obras de 1549, 1570 o 1773. En todas ellas, se coincide en el poder medicinal de esta bebida donde principalmente se mezclaba ajenjo o “wermut” (en alemán), palabra de la cual derivaría años después el concepto y se infusionaba con hierbas y plantas aromáticas.

Más adelante, en el siglo XVIII, Antonio y Beneditto Carpano crean en Milán lo que conocemos como vermut en la actualidad. Al vino, se le añade azúcar, alcohol, caramelo y otras hierbas aromáticas o especias para intensificar, personalizar y dar diferentes matices de sabor al producto. Ya en el siglo XIX, Luigi y Guiseppe Cora industrializan el concepto y, es ahí cuando nacen diferentes marcas de producto.

Tipos de vermut

El negro o rojo, el blanco, rosado, o el seco… La teoría la tenemos más o menos clara pero, ¿sabemos qué llevan exactamente cada uno de ellos?

  • En el negro o rojo, el más consumido en nuestro país, predominan las hierbas aromáticas y el caramelo. Aunque hay varias versiones que se ajustan al paladar de cada territorio, sin duda el más fuerte lo encontramos en las bebidas de origen italiano.
  • El blanco, el más consumido a nivel mundial, es más suave y lleva ingredientes como los cítricos o la vainilla. Su origen lo encontramos en Francia y en su elaboración se eliminan algunos de los ingredientes amargos que aparecen en el negro.
  • El rosado, el más nuevo de todos y menos interiorizado, es el ideal para aquellos que aún no tienen el paladar acostumbrado a las notas tanto del blanco como del negro. En este caso, la suavidad que lo caracteriza lo hace ideal para empezar con la hora del vermut.
  • Por último, el seco, es el utilizado en la coctelería y tiene un deje frutal. Vamos, el ingrediente perfecto para el cóctel que James Bond pedía mezclado y no agitado 😉

Bond Orders a Vodka Martini

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¿Cuál es el espíritu de esta bebida?

Pues depende del país, aunque aquí lo hayamos proclamado como hábito del mediodía previo a la comida, en Italia, por ejemplo, en sus famosos aperitivos. Sólo, con hielo o como combinado, las tardes también tienen sabor a vermú. Por eso, desde ChichaLimoná reivindicamos nuestro espíritu más vermutero capaz de disfrutar de este pequeño homenaje a cualquier hora del día siempre y cuando se desee desconectar y disfrutar de un ratito con los tuyos.

El espíritu mediterráneo, aquél que siempre está fuera de casa, la agenda copada de planes y el teléfono que no para de vibrar con llamadas entrantes y salientes de amigos, familia, pareja o compañeros de trabajo, ha encontrado en el vermú su compañero ideal de mediodías, tardes, noches o lo que se tercie. ¡Arriba el #Vermood!


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